9/5/09

TEORÍA DEL HÁMSTER BIZCO

Dicen de Sófocles que un buen día dando uno de sus famosos paseos por las afueras de Atenas, con su buen amigo Pericles, se mostró a lo largo del camino algo inquieto y espeso. Dado su visible preocupación, su colega no dudó en preguntarle: << ¿Qué és lo que te turba mi buen amigo? ¿Acaso son los dos litros de buen vino y el asado que habéis ingerido el causante de vuestro estado?>> << No son gases lo que me atormenta querido Pericles… es algo más profundo y metafísico... >> <<¿Os referís por un casual a almorranas?>> Sófocles negó con la cabeza. << ¡Por los colosos testículos de Zeus, hablad!>> Exclamó Pericles. << Veréis… sabéis de buena tinta que soy un prestigioso filosofo y que como a cualquier buen griego que se preste soy un entusiasta de la astrología… pues bien, la otra noche observando los astros encontré por casualidad el sentido de la vida ante mis ojos. >> << Eso que dices es muy presuntuoso, incluso para ti… explicaos >> Sófocles hizo una parada detrás de una piedra y echó una meada. Con gesto serio, pero algo más aliviado, continuó hablando. << Prestad atención, pues de buen saber es que el universo nació en alguna fecha determinada, al igual que cada uno de nosotros simples mortales en algún momento se creó. ¿Estáis de acuerdo conmigo?>> Dio unas sacudidas y fue a sentarse sobre una piedra cercana. Pericles apuntó: << Por supuesto, ya sabéis que sí. Continuad. >> << Y supongo que estaremos también conforme si me permito la licencia de afirmar que al igual que nace, como toda forma de vida, también algún día tiene que morir… Pero no solo esas similitudes nos asemejan con el cosmos, si no que también, nos ofrece la posibilidad de descubrir como ambos crecimientos se asimilan de formas muy parecidas… incluso me atrevería a decir que de formas idénticas. >> Pericles viendo que aquello iba para largo decidió aposentar su greco-trasero sobre la misma piedra desde donde Sófocles hablaba. <<… así es como el big bang sería la semejanza al nacimiento humano. Seguido, lo que para el universo es la expansión infinita, para los mortales es el equivalente al crecimiento, a la expansión espiritual y terrenal me refiero. Aquí es donde quisiera hacer hincapié amigo Pericles, pues a partir de aquí mis pensamientos se tornaron terribles y algo inquietantes... Cuando un espacio como es el infinito, pues el infinito ocupa un espacio, se expande suele producirse ese mágico espectáculo de dos astros chocando, juntando sus materias, para quizás más tarde, crear una forma de vida, ya sea como estrella, como galaxia, como cometa, como planeta… a los humanos, como a toda forma de vida, nos sucede lo mismo, entablamos amistades, nos enamoramos, nos reproducimos… en fin, nos forjamos.>> << Ya. Pero sigo sin entender a qué viene tanta preocupación… todo eso no suena del todo mal. >> << Dejadme continuar y veréis la otra cara del asunto. Pues puede suceder que, en la formación de esa vida haya un fallo… siempre hay materia que se une y otra que se repele. Y en ese caso, las dos partes que han estado en contacto el uno con el otro han variado sus propiedades. Para los humanos podríamos decir que cuando una pareja que se ha formado junta comparten muchas similitudes, pero cuando son puestos en soledad se vuelven algo más individualistas. Decimos en ese caso que “está hecho a su modo”, y cualquier persona exterior que pueda acercarse a él o ella, será más fácilmente que le disguste pues buscará con anterioridad los defectos que las virtudes… En fin, como el cosmos, probará de fusionar su materia con otra persona, pero nunca será igual pues estaba habituado a unas características, a unas condiciones… ¿Ahora entiendes mi preocupación? En estos tiempos donde impera la lujuria y los tóxicos, la gran mayoría, estamos condenados a la incansable búsqueda de la nostalgia. Y poco a poco y sin darnos cuenta nos veremos más solos... pues estaremos hechos a nuestro modo. Y se cumplirá ese cruel destino de la naturaleza… morir en soledad. >> Sófocles miró con firmeza al infinito mientras se acariciaba su frondosa barba. << Dicho así… es una putada…>> << Tú lo has dicho amigo… tú lo has dicho… una gran putada… >> Sófocles apoyó su agrietada mano sobre el hombro de Pericles pero este se levantó de un salto de la roca. << Sófocles ahora no me vengas intentándome meter mano… ¿todo ese rollo que me has soltado era para meterme en tu cama?>> << No, pero… si caías, perfecto… tenía que intentarlo… ya sabes cómo soy… >> << Hay una cosa que no entendido aún… >> << Decidme. >> << ¿Por qué se llama teoría del hámster bizco… >> << Yo en ningún momento he dicho que se llamase así.... >> << Cito textualmente el título.>> << Eso és cosa del autor, ya se las apañará… ¿me ayudas a levantarme?>> Pericles extendió sus brazos a los de Sófocles y tiró de él. Y como cualquier otro día iniciaron de nuevo el rumbo a su destino. El Mausoleo’s Club.

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